Invisible a los ojos

Capítulo 19

El principito ascendió a una alta montaña. Las únicas montañas que había visto en su vida eran los tres volcanes que le llegaban a la rodilla. Y usaba el volcán extinguido como una silla. Desde una montaña tan alta como ésta, se dijo, ver de un vistazo todo el planeta y a todos los hombres…” Pero no vio más que agujas de rocas muy afiladas.
—Buenos días —dijo al azar.
—Buenos días… buenos días… buenos días… —respondió el eco.
—¿Quiénes son ustedes? —preguntó el principito.
—Quiénes son ustedes… quiénes son ustedes… quiénes son ustedes… —repitió el eco.
—Sean mis amigos, estoy solo —dijo.
—Estoy solo… estoy solo… estoy solo… —contestó el eco.
“¡Qué raro es este planeta!”, pensó entonces. “Todo es árido, todo puntiagudo y todo salado. Y los hombres faltos de imaginación. Repiten todo lo que uno les dice… en casa tenía una flor: ella siempre hablaba primero…”

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